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River despide a Juanfer Quintero: todo lo que pierde y lo que gana con la partida del 10 a China

Juan Patricio Balbi Vignolo

China a la vista: Juan Fernando Quintero tiene todo listo para dejar River en un traspaso multimillonario

Histórico, inolvidable y mágico. Sobran los adjetivos para describir el ciclo de Juan Fernando Quintero en River. Su nombre, su apellido, su carisma, su zurda y su talento quedarán grabados para siempre en la historia millonaria. Aquel heroico zurdazo del 9 de diciembre de 2018 para conquistar la Copa Libertadores frente a Boca en Madrid se transformó automáticamente en el gol más importante de la vida de la institución y llevará su firma perpetua. Pero hoy, después de dos años y medio, el presente y el futuro disponen de otros planes para el número 10, que se despide del club que le cambió la vida: de naufragar hasta perderse por Europa, pasó a brillar eternamente en Sudamérica.

Juanfer llegó a River en enero de 2018 después de un buen año en Independiente Medellín y tras cuatro temporadas sin poder afianzarse en Europa, donde pasó por Pescara, Porto y Stade Rennais. De la mano de Marcelo Gallardo y tras dejar atrás un manto de críticas y dudas por su estado físico, se volvió un jugador fundamental desde el banco de suplentes, aprovechando al máximo sus gambetas, su pegada, sus quiebres de cintura y sus pases entre líneas, características que representaron desde un primer momento la ideología futbolística del club.

Desde sus 25 minutos iniciales en el debut del 3 de febrero de 2018, en la victoria 2-0 frente a Olimpo, hasta sus últimos 10 minutos en el 8-0 sobre Binacional del pasado 11 de marzo, Quintero se metió a los hinchas en el bolsillo. Su magia con la pelota, su atrevimiento, su predisposición y su crecimiento con el correr del tiempo hicieron que el mundo River se rindiera a los pies del enganche colombiano. A pesar de los interrogantes iniciales, enterró cualquier tipo de incógnita y se envolvió en aplausos. No solo en la Argentina, sino también en su país: recuperó terreno en la Selección de Colombia y brilló en el Mundial Rusia 2018.

Pero hoy el negocio parece redondo para todas las partes. Por un lado, River embolsaría la cifra que pretendía en un mercado golpeado por la pandemia: la CD estima que, de ajustar detalles, le quedarían alrededor de 10 millones de dólares limpios (8,5 millones de euros) en la operación que se concretaría en las próximas horas. El jugador resignaría una deuda salarial que el club tenía con él de alrededor de 500 mil dólares y parte del 15% que le correspondía por la transferencia.

Por el otro, Quintero, quien no se presentó en el entrenamiento del lunes ni formará parte de la «burbuja sanitaria» que se armará entre el predio de Ezeiza y el Hotel Holiday Inn, concretará el pase que pretendía para hacer una marcada diferencia en un club que le abonará cerca de 15 millones de dólares por tres temporadas, Shenzhen FC tendrá a su jugador estrella y los representantes concretaron una operación muy buscada.

Con 12 goles y cuatro títulos en 61 encuentros (26 de titular), en los que sumó 3.005 minutos y promedió 49′ por juego, a Juanfer le sobró para entrar en la historia grande del fútbol argentino y sudamericano. La rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, en marzo de 2019, limitó la proyección del crack colombiano, pero los 208 días que estuvo sin poder jugar no opacaron su ciclo. Hoy los hinchas sufren la partida de un emblema absoluto del laureado ciclo Gallardo. Se va un ícono. Un mito. Una figura dorada que vaya a donde vaya, siempre tendrá la banda roja cruzada en el pecho.

Lo que pierde River con su partida: historia, talento y desfachatez

No hay otro jugador como Quintero en el fútbol argentino. A punto de cumplir 28 años, el enganche tiene toda la imaginación que tanto escasea en las canchas del país. Además de su zurda prodigiosa, River despide a un talento único, que le aportaba desfachatez, engaño, visión de juego y conexiones constantes para poder crear fútbol. La presencia de Juanfer, ya sea en el equipo titular o en el banco de suplentes, resultaba un arma fundamental que los rivales temían. El equipo de Gallardo ha destrabado sucesivos partidos con sus ingresos y también ha disfrutado de su presencia desde el arranque.

Hoy el plantel no tiene otro jugador que pueda cumplir el rol de Juanfer ni tampoco lo puede encontrar en el mercado de pases. Frente a las dificultades económicas que le impiden salir al mercado de pases a gastar un dineral, quizás es el momento de empezar a darle más rodaje a los jóvenes Jorge Carrascal (22 años) y Cristian Ferreira (20 años), dos futbolistas que pueden jugar como enganches o mediocampistas ofensivos que empiezan desde la banda para cerrarse. Aunque claro, ninguno tiene las mismas características del 10 que se va.

Como parte de su ideología para gestionar sus grupos, Gallardo siempre destaca que «todos los jugadores son irremplazables», porque cada futbolista tiene sus características -técnicas, tácticas, emocionales y humanas- particulares que lo hacen diferente a los demás. Por eso, para el DT ahora el gran desafío será apelar al ingenio para tapar el hueco que deja Juanfer.

Lo que gana River con su salida: sanea la economía con una venta que no modifica la estructura

A pesar de las sonrisas eternas, Juanfer ya no tenía la continuidad necesaria para ser el 10 que supo ser. Y eso fue determinante en la resolución de su caso. Al volver de la lesión, cumplió un rol secundario y no pudo consolidarse en el equipo titular. En el medio, Gallardo supo construir una sólida estructura sin su presencia constante el equipo.

La ausencia del enganche colombiano no proporcionará un golpe directo al engranaje colectivo y, por eso, la transferencia también tuvo vía libre. En la lógica inicial, el DT sufriría la partida de otros jugadores más fundamentales como podrían ser Lucas Martínez Quarta, Ignacio Fernández, Nicolás De La Cruz o Rafael Borré, cuatro jugadores que también sonaron en el presente mercado de pases. Además, el Muñeco tiene una metodología clara de trabajo: a aquel jugador que tiene decidido irse, y no hay forma de convencerlo, prefiere dejarlo salir.

Por fuera de lo futbolístico, que además incluye la liberación de un cupo extranjero que podría ser cubierto por el paraguayo Jorge Moreira, quien regresó de su préstamo en la MLS, para River se trata de una venta fundamental para la economía del club. Hoy debe más de 10 millones de dólares por cuotas e intereses de siete futbolistas diferentes, entre ellos el propio Quintero: al concretarse la operación, se deberán descontar los 1,3 millones de euros que le debe al Porto por la última cuota del pase (en enero de 2018 cerró un préstamo de un año por 500 mil euros y luego el club le compró el 100% del pase en otros 3,25 millones de euros).

Pero, además, con la venta, el club también se desprende de uno de los contratos en dólares más altos del plantel. El vínculo se vencía recién en junio de 2022. Al mismo tiempo, la CD también considera una muy buena operación poder vender a ese precio a un jugador de casi 28 años, que ha tenido muy poca participación en el último tiempo y no era titular habitual en el equipo: jugó tan solo 440 minutos repartidos en 15 partidos en los últimos 17 meses.

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